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¡Hola! Me alegro tanto de verte por aquí...

Te doy la bienvenida a un nuevo principio. Comienza la andadura de éste, mi blog. El objetivo del mismo es mostrar una de mis aficiones, la creación de bisutería de manera artesanal mediante el uso de abalorios de gran calidad como son los "Swarovski Crystallized Elements" y las "cuentas Miyuki", entre otros muchos.

Partiendo de una mezcla de diferentes materiales y técnicas, es posible realizar una gran variedad de piezas artesanales, que poco a poco os iré mostrando.

Mira, ojea, cotillea, enreda, pregunta, pero sobre todo, ¡disfruta!

En Clave De Cristal

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Delica (26) Swarovski (24) Cubitos (4) Foami (2) Peyote (2) Ferido (1)

sábado, 19 de diciembre de 2009

Rigel, La estrella más brillante de Orion...

Las estrellas siempre me han supuesto un tremenda inquietud. La idea de saber que una estrella puede estar apagada desde hace millones de años y que aún podamos verla brillar, me supera. Este hecho me hace recapacitar, y cerciorarme de la inmensidad del Universo. Es quizás por esta razón me han encantado siempre los cuerpos celestes.


Constelación de Orión

La Constelación de Orion es una de las más sencillas de encontrar en el cielo, y para mi, una de las más bonitas debido, no sólo a su forma, sino a la historia que la rodea.

Y es precisamente del corazón de esta constelación de donde os traigo una pieza muy especial. Rígel. La estrella más brillante de la constelación de Orión.



Durante este fin de semana, podeis encontrar a Rigel en el Showroom de las chicas de CityShopping


La Historia de Orión:

Según la Mitología, Orión representa a un Guerrero gigante hijo de Poseidón y Gea. Dioses del Mar y de la Tierra:

"Orión era hijo de Poseidón, dios del Mar, y de Gea, la Madre Tierra. Tenía una belleza extraordinaria y creció tanto que llegó a convertirse en un auténtico gigante. Tan enorme era, que podía andar por el fondo de los mares profundos sin que jamás las aguas le cubrieran de hombros para arriba.

Después de muchas aventuras, Orión fue a la isla de Quíos, donde al poco tiempo se enamoró de Mérope, la hija del rey Enopión. Tal era su amor hacia ella que la pidió en matrimonio. Enopión consintió en ello, pero previamente exigió al gigante que demostrara su valor llevando a cabo una difícil misión. Orión tendría que exterminar un gran número de animales dañinos que estaban causando enormes pérdidas en las cosechas de la isla. Una vez que hubo exterminado todas las alimañas, el monarca se negó a cumplir lo prometido.

Orión intentó vengarse de Enopión, pero no pudo encontrarlo ya que éste se refugió en una cámara subterránea tan enrevesada, que era prácticamente inescrutable. Entonces, Orión montó más aún en cólera y, enfurecido, le dió por matar con sus infalibles flechas y sin piedad alguna todos los animales que le iban saliendo al paso, ya fueran animales feroces o mansas e inocentes criaturas. Tal era el número de bajas que había causado ya, que su madre Gea tuvo que intervenir pidiéndole, sin ningún éxito, que fuera benévolo y reflexivo. Orión hizo caso omiso a las palabras de su madre y siguió en sus trece, a pesar de las repetidas advertencias de Gea.



Un día, cuando el soberbio gigante se encontraba reunido con sus amigos, envaneciéndose de que ni los tigres, ni las panteras, ni aún los leones o serpientes eran capaces de producirle espanto alguno, desbordó la paciencia de su madre, la cual le mandó un escorpión muy venenoso. Orión, al verlo, no pudo contener su irónica sonrisa ante la ridiculez de aquel insignificante adversario enviado por Gea.

El gigante se confió demasiado y el escorpión le picó en un pie con su potente aguijón venenoso. La terrible ponzoña se extendió por toda la sangre del cazador y éste cayó al suelo medio moribundo. Cuando vio que la muerte era ya inminente, pidió auxilio e imploró venganza al todopoderoso Zeus, ya que la muerte que le acechaba era poco gloriosa para un personaje de su talante. Le pidió al dios supremo que lo colocaran en los cielos con sus dos fieles perros de caza (Canis Mayor y Canis Menor) y una liebre (Lepus), para que los hombres, cuando miraran hacia arriba en las oscuras noches estrelladas, recordaran sus aventuras como cazador. También le pidió a Zeus el dominio de las tempestades, las tormentas, el hielo y los vientos, a fin de poderse vengar así de su madre la Tierra (Gea).

El dios fue condescendiente con Orión y atendió sus súplicas. La Tierra tembló, y desde entonces lo ha venido haciendo hasta nuestros días cada vez que ha visto aparecer a Orión sobre el firmamento, ya que éste siempre ha traído consigo el viento, el frío, las tempestades, los hielos, las nieves y las escarchas, que tan abundantes son en invierno sobre la Tierra, coincidiendo con la llegada de esta constelación.

También se encargó Zeus de situar el Escorpión (Scorpius) en el firmamento, pero tuvo cuidado de ponerlo lo más alejado posible del gigante para que nunca más volvieran a enfrentarse. Así pues, cuando Orión desaparece de la bóveda celeste es cuando hace su aparición Scorpius. Mientras que Orión aparece durante el invierno, Scorpius lo hace en verano."



Es durante ésta época del año cuando, si echáis una mirada al firmamento sereis perfectamente capaces de identificar esta preciosa constelación, pues es una de las más brillantes y localizables. Eso sí, únicamente durante la temporada de los fríos.

La Mitología muestra la de Orión, como ... una Historía de Valentía, una Historia de Venganza, una Historia de Superación, pero sobre todo, una Historia de y por Amor.

Y es esto precisamente lo que deseo que representen mis Estrellas, una amalgama de sentimientos, a veces incontrolables, que son los que hacen que seamos cada uno de nosotros, y que perdurarán a lo largo del tiempo y del espacio, inamovibles.

Como las Estrellas...


2 comentarios:

Carme dijo...

Una leyenda muy bonita al igual que tus creaciones.

passu dijo...

Me acabo de dar una vuelta por tu blog y tengo que decir que es un blog excelente. Me encantan todas tus piezas, no sólo el acabado que les das sino también la presentación y como las fotografías.
Que ya no te pierdo de vista, vamos.
Encantada de haberte encontrado.

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